LA RUTA DEL ORO
..... Hace dos horas que me peleo con la vegetación del monte, los arbustos me molestan mucho, detrás de una roca escucho una nueva señal muy débil, paso en HF (hyper frecuencia) para asegurarme de lo que se trata, ahora la señal me sale más clara, dejo el equipo al lado y empiezo a quitar las piedras haciendo un buen hueco hasta unos 50 cm de profundidad. Paso otra vez la cabeza de mi Deepers encima del hueco, la señal sale más fuerte, me acerco del blanco!  A 80 cm más o menos aparece como un plato de arcilla para darme cuenta un poca más tarde de lo que se trata; en definitiva es una olla de barro. Febrilmente abro la tapa y loco de alegría admiro lo que hay en el interior... una cantidad de trozos de oro fundidos que parecen salir de un horno .... más de 3 kilos! Es un día muy feliz de mi vida que nunca olvidaré.
En México, un increíble camino en los cerros en donde uno puede encontrar la fortuna !
Desde hace varios siglos las ricas minas de Guanajuato en México han producido toneladas y toneladas de plata y oro. La famosa mina “La Valenciana” fue tan productiva que sus sucesivos propietarios de los siglos 16avo, 17avo y 18avo podían permitirse el lujo de reivindicar el título de ser los hombres más adinerados de la tierra; los monarcas Europeos, incluso el famoso Rey Sol, Louis XIV de Francia, parecían necesitados en comparación.
Más del 80% de la plata y del oro que circulaba en Europa provenía de los generosos filones Mexicanos.
Ya en el siglo 17avo las minas descendían a más de 300 metros de profundidad y eso sin la ayuda de ninguna maquinaria moderna! Todo se hacía con el sudor de los hombres, desde la excavación de los túneles a pico y pala, la extracción del mineral y su ascensión a la superficie. Un minero debía transportar de 50 a 60 kilos de roca y mineral, de 10 a 12 veces diarias a través de estrechos y empinados conductos ahumados debido a las lámparas de aceite que utilizaban como única fuente de luz.
A continuación el mineral era sucesivamente triturado hasta obtener un polvo muy fino que se trataba por decantación, luego con el mercurio y por fin al fuego. La sola mina de La Valenciana empleaba varios centeneras de peones, mal pagados y quienes en su mayoría tenían de 26 a 27 años de esperanza de vida. Una dura labor inhumana que sería inadmisible en nuestros días.
Una vez extraído el precioso metal era fundido en lingotes y almacenado en espera de ser transportado en grandes cantidades por el “Camino Real” que partía desde Guanajuato, atravesando numerosos montes y cerros para llegar a San Miguel de Allende y desde allá continuaba hasta México. Al final el metal era embarcado en el famoso puerto de Veracruz donde la mayor parte se enviaba a Europa y mas tarde en América.
Los “robos” eran constantes desde el momento de la extracción del mineral, a lo largo del proceso de afinación y durante el transporte; todo el mundo se pagaba sustrayendo parte de los preciosos metales, pero como la cantidad extraída era tan abundante, el monto de la rapiña organizada solo representaba, según cálculos modernos, que el 10 al 15% del tonelaje total, lo que era en definitivo casi oculto para los ricísimos dueños de las minas. Cada mina empleaba su propia policía y vigilantes, corruptos en su gran mayoría, quienes debían controlar el robo pero en realidad solo lo aumentaba, sin hablar de los miembros de la jerarquía e intendencia, quienes estaban bien organizados y sustraían su parte empleando ingeniosas maniobras y trampas de todo tipo.
Debido a constantes inspecciones, todos estos desfalcos estaban disimulados en los cerros a lo largo del “Camino Real”, en donde sus “dueños respectivos” podían tranquilamente, un día, recuperarlos y marcharse lo más lejos posible para poder en fin disfrutar de una nueva vida agradable con sus “ ahorros ”.
También hay que señalar que los convoyes eran frecuentemente atacados, robados, rápidamente divididos en pequeñas fracciones (la parte que correspondía a cada asaltante) y disimulados en el monte a lo largo de este fabuloso camino del oro, hoy en día totalmente desierto y reemplazado por vías modernas en el valle. Centenares de tesoros no recuperados por diferentes motivos aún existen en los cerros entre Guanajuato y San Miguel de Allende. Con un buen equipo de detección seguro que se puede lograr a localizar varios ricos hallazgos en estos cerros. La cabeza elíptica (que puede localizar un blanco hasta 1.30 metro de profundidad) será muy suficiente en este lugar ya que el cuadro de detección seria muy incomodo a manipular con las piedras y los arbustos.
Hoy en día la mina La Valenciana está todavía en funcionamiento pero administrada por una cooperativa muy honesta, cuyos miembros nos recibieron con mucha amabilidad y atención. Su filón principal se encuentra a 650 metros de profundidad donde impera una temperatura de 55° Celsius. En esta “caldera” se trabaja solamente por un 1 hora y se reposa 2 horas antes volver al filón. La vena principal que se explota produce 57 gramos de oro por tonelada de mineral y más de 30% de plata! Para hacer una comparación, la mina de oro de Salsigne en Francia solo produce 4 miserables gramos de oro por tonelada.
Nuestros agradecimientos a la Cooperativa de la mina la Valenciana y a todo su personal.
 Alain Châtillon, Président Latincom-Mex SA & Deepers Detector Co
 Galeones cargados de oro y plata en el puerto de Veracruz, listos para cruzar el Atlántico
El descubrimiento: